Muchas de las personas que concurrimos diariamente a Capital Federal somos pobladores del conurbano bonaerense que trabajamos y estudiamos allí. Viajar es toda una odisea teniendo en cuenta las condiciones que se nos impone al transportarnos de un lugar a otro. La mayoría de los trenes que actualmente se encuentran en funcionamiento tienen grandes condiciones de deficiencia e ineficacia, quienes los utilizan con frecuencia conocen cuales son las dificultades que se presentan y, a quienes no, los invitamos a leer este articulo e informarse acerca de la improcedente forma en la que miles de pasajeros se transportan todos los días.
El aumento de los actos de violencia en las estaciones de trenes aumentò con el correr de los tiempos a pasos agigantados, pero no son actos repentinos, si no que esto es consecuente del pésimo servicio ferroviario. En estas situaciones no se hace más que manifestar el desagrado de los miles de pasajeros que utilizan este servicio. Día tras día, llegan tarde a sus trabajos o a sus casas a causa de las demoras, cancelaciones y formaciones en nefastas condiciones, sumados al viajar en muchedumbres. Ya sea el ingreso o el egreso se torna tedioso, sobre todo si dependemos del sistema público de transporte de la Ciudad de Buenos Aires.
Es incuestionable el deterioro del los servicios en determinadas líneas, como TBA, que ahora controla casi todas las líneas ferroviarias. Esto deja ver las numerosas gestiones ineficientes, si es que los hay en los controles estatales, a pesar de que el Estado aporta a estas empresas subsidios millonarios para su correcto funcionamiento.
Es ineludible determinar entonces ¿Quiénes han posibilitado que el servicio de trenes llegue a una situación actual tan deplorable? ¿O quiénes se han ausentados concientemente para que esto suceda? Mientras la Secretaria de Transporte continúa contribuyendo con dichos subsidios abundantes, las líneas ferroviarias antes mencionadas presentan vagones en estado deplorable sus ventanillas, asientos rotos y escasa limpieza, en caso de que exista, a la inversa de los grandes índices de inseguridad e incumplimientos del servicio.
El abandono de los ferrocarriles esta presente desde hace muchos años, a pesar de que cuando fueron entregados en concesión a empresas privadas se indicó que la sociedad no pagaría más por la incapacidad de la entonces compania estatal Ferrocarriles Argentinos, conjuntamente de la pretendida apertura a un período en el que se accedería a superiores y modernos servicios. Poco de esto sucedió y, encima ahora, contamos con el despropósito del tren bala, ya que con la mitad de la cifra del costo del tren bala se conseguiría reconstruir caminos ferroviarios, así como crear nuevos kilómetros de vías para trenes de pasajeros, como para trenes de carga. Se podría revertir la lamentable situación de los vagones y esta obra podría ser financiada por el Banco Central, que para el gobierno, tiene reservas de 50.000 millones de dólares, es decir, esto puede ser viable y podría hacerse sin aumentar la deuda externa.
La crisis del sistema ferroviario de pasajeros no se puede encubrir mas, son incidentes que día a día afecta en su totalidad a las personas que los utilizan, una realidad palpable de la que hay que ocuparse para extirpar el malestar que gesta diariamente a los usuarios y de esta forma prevenir que el caos estalle nuevamente.
El aumento de los actos de violencia en las estaciones de trenes aumentò con el correr de los tiempos a pasos agigantados, pero no son actos repentinos, si no que esto es consecuente del pésimo servicio ferroviario. En estas situaciones no se hace más que manifestar el desagrado de los miles de pasajeros que utilizan este servicio. Día tras día, llegan tarde a sus trabajos o a sus casas a causa de las demoras, cancelaciones y formaciones en nefastas condiciones, sumados al viajar en muchedumbres. Ya sea el ingreso o el egreso se torna tedioso, sobre todo si dependemos del sistema público de transporte de la Ciudad de Buenos Aires.
Es incuestionable el deterioro del los servicios en determinadas líneas, como TBA, que ahora controla casi todas las líneas ferroviarias. Esto deja ver las numerosas gestiones ineficientes, si es que los hay en los controles estatales, a pesar de que el Estado aporta a estas empresas subsidios millonarios para su correcto funcionamiento.
Es ineludible determinar entonces ¿Quiénes han posibilitado que el servicio de trenes llegue a una situación actual tan deplorable? ¿O quiénes se han ausentados concientemente para que esto suceda? Mientras la Secretaria de Transporte continúa contribuyendo con dichos subsidios abundantes, las líneas ferroviarias antes mencionadas presentan vagones en estado deplorable sus ventanillas, asientos rotos y escasa limpieza, en caso de que exista, a la inversa de los grandes índices de inseguridad e incumplimientos del servicio.
El abandono de los ferrocarriles esta presente desde hace muchos años, a pesar de que cuando fueron entregados en concesión a empresas privadas se indicó que la sociedad no pagaría más por la incapacidad de la entonces compania estatal Ferrocarriles Argentinos, conjuntamente de la pretendida apertura a un período en el que se accedería a superiores y modernos servicios. Poco de esto sucedió y, encima ahora, contamos con el despropósito del tren bala, ya que con la mitad de la cifra del costo del tren bala se conseguiría reconstruir caminos ferroviarios, así como crear nuevos kilómetros de vías para trenes de pasajeros, como para trenes de carga. Se podría revertir la lamentable situación de los vagones y esta obra podría ser financiada por el Banco Central, que para el gobierno, tiene reservas de 50.000 millones de dólares, es decir, esto puede ser viable y podría hacerse sin aumentar la deuda externa.
La crisis del sistema ferroviario de pasajeros no se puede encubrir mas, son incidentes que día a día afecta en su totalidad a las personas que los utilizan, una realidad palpable de la que hay que ocuparse para extirpar el malestar que gesta diariamente a los usuarios y de esta forma prevenir que el caos estalle nuevamente.
Sabrina

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